jueves, 3 de marzo de 2011

Diosas (parte I)

Este es un articulo destinado a las diosas de diferentes panteones (griego, romano, celta, chino, santero, africano y mas), las cuales tienen características/correspondencias similares (como representaciones de: la luna, fertilidad, madre, caza, amor y otros afines).

Y aquí en esta parte esta enfocada hacia algunas de las Diosas Lunares: Ártemis-Artemisa/Diana/Selene/Hécate y mas.


Artemisa/Diana: Esta adscripción a Selene (para los griegos) o Luna (para sus herederos romanos) es un hecho que aparece más tarde, cuando ya la imagen de Artemisa estaba consolidada como reina de los bosques, con su corte de doncellas prodigiosas. Cuando se la lleva a ser divinidad del satélite, se está desplazando a su "propietaria" Febe o Selene, una titánida de la primera ola de la mitología primigenia, hermana de Helios, la divinidad del Sol. Por cierto, que al desplazar a Ártemis a la posición lunar, su gemelo Apolo también se desplaza hasta ocupar el puesto de Helios, lo que resulta plenamente equilibrado para el conjunto fraternal de cara a la pareja importancia que han de ocupar los dos hermanos en el cuadro mitológico.

Con las tres personalidades, su identidad se complica y ya está ante sus fieles una diosa con tres rostros: el de Ártemis sobre la faz del planeta; de Selene en el firmamento, y de Hécate en las sombras eternas de los infiernos. Así, por translación, se obtiene una deidad que ocupa los mismos tres espacios que -en su día, y tras vencer a Cronos- ocuparon Zeus, Poseidón y Hades, como una segunda edición del imperio de la época paterna, en el que se hubiera eliminado el triunvirato a favor de una concentración total del poder. La diosa termina por ser una poderosa criatura que tan fácilmente puede provocar la enfermedad y la muerte, como puede curar a toda una nación con su voluntad. Se va haciendo cada vez más poderosa, pero no es Ártemis quien (naturalmente) exige ese poder total, sino que son sus fieles quienes, con el paso del tiempo, van reivindicando para ella, para su divinidad favorita, el monopolio del poder, la unión de todos los posibles atributos olímpicos en sus manos, como prueba de su popularidad, del afecto de sus seguidores y del encanto que despertaba la deidad cazadora, la decidida mujer que vive en la naturaleza, entre las fieras y a merced de los elementos, aquí abajo, en el mismo mundo que los humanos, dando prueba de ser, a pesar de todo, de la misma madera que nosotros, los hijos de la tierra, preocupada por los retoños de las bestias y entusiasmada con la idea de dar caza a cualquier animal de buen porte que se ponga a tiro.

Ártemis-Artemisa (Mitología Griega)
En la mitología griega, Artemisa o Ártemis es la hija de Zeus y Leto, la hermana melliza de Apolo. Solía ser representada como una diosa virgen de la caza, llevando un arco y flechas. Más tarde pasó a estar asociada con la luna, como su hermano Apolo lo estaba con el sol. Fue una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas. En épocas posteriores fue mezclada con la diosa Diana de la mitología romana. En la mitología etrusca, tomaba la forma de Artume y otras Diosas.

Nacimiento (Mito)
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de su marido Zeus, prohibió que Leto diera a luz en cualquier lugar donde diera el sol. Además, la serpiente Pitón se puso a perseguir a Leto.
Pero Zeus envió al viento Aquilón para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón. Éste la llevó a la isla Ortigia (la cual había sido desgajada del fondo marino por Zeus para poder eludir la prohibición de la celosa Hera) y la cubrió con sus olas. Allí Leto dio a luz, agarrándose a un olivo, a Apolo y a Artemisa.
Según cuenta una tradición, Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo. En otra, la isla de Ortigia es una isla distinta de Delos. En la primera nació Artemisa y en la segunda, Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que Zeus era el padre, prohibió que diera a luz en tierra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. En su deambular, Leto encontró la recién creada isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Después, Zeus aseguró Delos al fondo del océano. Más tarde esta isla fue consagrada a Apolo.

Infancia
A los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, que le concediera virginidad perpetua. Éste accedió. Todos sus compañeros permanecieron vírgenes, y ella guardó su castidad muy celosamente.

Acteón
En una ocasión, Artemisa estaba bañándose desnuda en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando el príncipe tebano y cazador Acteón, que pasaba por allí, la vio inintencionadamente. Pero las ninfas lo descubrieron y corrieron a tapar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda, que arrojó agua al rostro de Acteón, lo transformó en un ciervo e incitó a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Éstos lo destrozaron sin saber que el ciervo que cazaban era su propio dueño. Aunque, según otra tradición, Acteón habría alardeado imprudentemente en cierta ocasión de ser mejor cazador que Artemisa, y ésta, para castigar su jactancia, le habría transformado en un venado que fue devorado por sus sabuesos.

Adonis
En algunas versiones de la historia de Adonis, Artemisa o Ares (su amante en esta historia) enviaban un jabalí a matarle. Esta versión es sospechosa porque implica que Artemisa mantuvo relaciones con Ares y, sin embargo, virtualmente todas las fuentes coinciden en que se mantuvo casta todo el tiempo.
Es importante advertir que el concepto de «virginidad» es bastante diferente del actual. En aquella época se cree extrañamente que se consideraba una mujer virgen a la mujer soltera, sin ataduras con hombre alguno, apoyando así la naturaleza indomable de Artemisa.

Orión
Tras abandonar a Eos, Orión se convirtió en un compañero de caza de Artemisa. Ésta terminó por matarle, aunque las razones dadas varían:
1. Artemisa mató a Orión para vengar los celos de los inmortales por el matrimonio de una de ellos (Eos) con un mortal (Orión).
2. Orión intentó violar a Artemisa. Ésta envió un escorpión desde la isla de Quíos a matarle, y ambos fueron situados entre las estrellas como constelaciones. Esta leyenda explica por qué la constelación de Escorpio aparece justo cuando Orión empieza a ponerse: el escorpión aún le persigue. El perro de Orión pasó a ser Sirio, la estrella perro.
3. Artemisa lo mató por haber sido retada por Orión a lanzar el disco.
4. Orión había violado a Opis, una de las vírgenes que procedía de Hiperbórea. Por ello lo mató
Artemisa con sus flechas.
5. Orión, siendo compañero de caza de Artemisa, se volvió arrogante, alardeando de su superioridad y ofendiendo a varios inmortales. Gea envió un escorpión gigante tras él, y Orión murió por la picadura del aguijón. Artemisa y Leto pidieron a Zeus que pusiera a Orión entre las constelaciones.
6. Apolo, hermano de Artemisa, temía que su hermana pudiera perder su virginidad con Orión, o bien estaba celoso porque su hermana ya no le prestaba atención, o creía que Orión tras abandonar a Eos acabaría también abandonando a su hermana. Por ello tramó un ardid para que Orión muriera. Explicó a Gea la vanidad del cazador y ésta envió un escorpión contra él. Orión trató de escapar nadando hacia la isla de Delos, donde esperaba que Eos lo protegiera, y entonces Apolo desafió a Artemisa a disparar sus flechas contra el que se alejaba nadando tras acusarlo de haber seducido a Opis. Artemisa disparó sus flechas y lo mató. Tras ello, descubrió que se trataba de Orión y por no poder hacerlo revivir, lo colocó entre las estrellas.

Calisto
Artemisa mataba a cualquiera de sus compañeras que perdiese su virginidad, tales como Mera y Calisto. Esta última perdió su virginidad con Zeus, que se había presentado disfrazado como Apolo o, en otras versiones, como la propia Artemisa. Calisto fue transformada en osa por Zeus, Artemisa o Hera. El hijo que había tenido con Zeus, Arcas, casi mató a su madre mientras cazaba, pero Zeus o Artemisa le detuvieron y subieron a ambos al cielo como la Osa Mayor y la Osa Menor. En otra versión, Artemisa persiguió y mató a Calisto antes de que Zeus la pusiera entre las constelaciones.

Níobe
La reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido muchos hijos (los Nióbides), mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató a sus hijos mientras éstos cazaban o mientras participaban en carreras de caballos y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas para matarlos, aunque según algunas versiones algunos de los Nióbides fueron perdonados.

Agamenón e Ifigenia
Artemisa castigó a Agamenón tras haber matado éste un ciervo sagrado en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador o bien porque Atreo, padre de Agamenón, no había hecho en su honor el sacrificio de una cordera sagrada. En su camino a Troya para participar en la Guerra de Troya, los barcos de Agamenón quedaron de repente inmóviles al detener Artemisa el viento en Áulide. Un adivino llamado Calcas dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a Ifigenia, su hija. En el último momento Artemisa la sustituyó por una corza o una cierva y la transportó a Táuride, en Crimea, donde la convirtió en su sacerdotisa y le dio la misión de sacrificar a los extranjeros. En algunas versiones, el sacrificio se ejecutaba como estaba previsto (Agamenón mataba a su hija), lo que acarreaba su propia muerte a manos de su esposa Clitemnestra y el amante de ésta, Egisto.

Guerra de Troya
Artemisa favoreció a los troyanos durante la Guerra de Troya. Se enfrentó con Hera cuando los dioses aliados con los bandos en conflicto se involucraron en éste. Hera golpeó a Artemisa en los oídos con su propia aljaba, provocando que perdiese las flechas. Artemisa huyó llorando con Zeus y Leto recogió el arco y las flechas caídas. Artemisa pudo haber sido representada como apoyo de Troya debido a que su hermano Apolo era el dios patrón de la ciudad y ella era ampliamente venerada en la Anatolia occidental de la época histórica.

Otros mitos
Oto y Efialtes, los Alóadas, eran dos gemelos que crecían cada año un codo a lo ancho y una braza a lo alto. A los nueve años quisieron tomar al asalto el monte Olimpo. Lograron secuestrar a Ares y encerrarlo en una vasija durante trece meses. Oto pretendía a Artemisa y Efialtes a Hera. Artemisa, en Naxos, se transformó en una cierva y saltó entre los dos. Los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus flechas y se mataron uno al otro.
Artemisa salvó a la pequeña Atalanta de morir de frío, tras haber sido abandonada por su padre en la cima de una montaña. Artemisa envió una osa a amamantar al bebé, quien fue luego criado por cazadores. Entre otras aventuras, Atalanta participó en la cacería del jabalí de Calidón, que Artemisa había enviado para destruir Calidón, porque el rey Eneo se había olvidado de ella en los sacrificios de la cosecha.
Un cretense, Sipretes, vio a Artemisa bañándose desnuda y ésta lo transformó en una mujer.
Zeus persiguió a Táigete, una de las Pléyades, quien rezó a Artemisa. La diosa transformó a Táigete en una cierva, pero Zeus la violó cuando estaba inconsciente. Así concibió aLacedemón, el mítico fundador de Esparta.
Tras la muerte de Meleagro, Artemisa convirtió a sus afligidas hermanas, las Meleágrides, en pájaros.
Artemisa mató a Quíone por su orgullo y vanidad, atravesando su lengua con una lanza que le produjo una herida de la que moriría poco después.

Culto y Adoracion
Ártemis era honrada en todas las regiones montañosas y agrestes de Grecia. Su más célebre santuario era el de Éfeso, donde la diosa había asimilado una antiquísima divinidad asiática de la fencundiad. No obstante, fue asimilada por los antiguos como personificación de la Luna que anda errante por las montañas, del mismo modo que Apolo como personificación del Sol. Por otro lado, en el panteón helénico, la diosa ocupó el lugar de la "Señora de las Fieras", reveladda por los monumentos religiosos cretenses. También hacíase de Ártemis la protectora de las Amazonas, guerreras y cazadoras como ella, e independientes del yugo del hombre.

Artemisa era la diosa virgen de la caza, los animales salvajes, las tierras salvajes y los partos. Era adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos lugares puesto que, según algunos mitos, ayudó a su madre en el parto de su gemelo. Durante el periodo clásico en Atenas fue identificada por algunos con Hécate. También asimiló a Cariatis (Caria) e Ilitía.

La tradición decía que Ifigenia había depositado en Braurón una xoana de Artemisa traída del país de los tauros. Un rito que se celebraba allí era un sacrificio realizado por niñas atenienses de entre cinco y diez años disfrazadas de osas. Las niñas eran conocidas como arktoi (‘oseznas’). Un mito explicando esta servidumbre cuenta que un oso había adoptado la costumbre de visitar regularmente la ciudad de Braurón, cuyas gentes le alimentaban, de forma que con el tiempo el oso fue domado. Pero una niña fue arañada por el oso mientras jugaba con él y por ello un hermano de la niña mató al oso. Artemisa se enfureció, exigiendo que las niñas «actuaran como osas» en su templo como expiación por la muerte del oso. Otra explicación alternativa decía que a causa de la muerte del oso había una peste en Atenas y un oráculo había dicho que la peste solo cesaría si las jóvenes atenienses expiaban la muerte del animal.
Los festivales en honor de Artemisa incluían la Brauronia, celebrada en Braurón, y el festival de Artemisa Ortia en Esparta.
En muchos lugares de la antigua Grecia, las mujeres jóvenes dedicaban justo antes del matrimonio juguetes, muñecos y mechones de su pelo a Artemisa.
Las jóvenes eran iniciadas en el culto de Artemisa en la pubertad. Sin embargo, antes del matrimonio (un acontecimiento en el que tenía poco que decir, y que se celebraba poco después de la pubertad), se les pedía que dejasen todos los complementos de la virginidad (juguetes, muñecos, mechones de su pelo) en un altar a Artemisa. Y sus sacerdotisas eran designadas con el título de Melisa.

Artemisa en el arte
En el arte griego clásico suele ser representada como una cazadora virgen llevando un vestido corto, con botas de caza, aljaba, arco y flechas. A menudo aparece en la pose de dispara, y acompañada por un perro de caza o un ciervo. Su faceta oscura se revela en algunas vasijas pintadas, donde aparece como la diosa que trae la muerte, cuyas flechas cayeron sobre doncellas jóvenes y mujeres, como las hijas de Níobe.
Los atributos de Artemisa cambian con frecuencia: el arco y las flechas son a veces reemplazados por lanzas, como diosa de los bailes donceles porta una lira, y como diosa de la luz un par de antorchas encendidas.
Sólo en el arte posclásico se hallan representaciones de Artemisa-Diana con la corona de la luna creciente, como Luna. En el mundo antiguo, aunque estuvo ocasionalmente relacionada con la luna, nunca fue retratada como ésta. Las estatuas antiguas de la diosa pueden hallarse a veces con lunas crecientes, pero sin embargo éstas son siempre añadidos
renacentistas.

Otros Nombres Conocidos
Como Eginea era adorada en Esparta, significando el nombre ‘cazadora de rebecos’ o ‘la que blande la jabalina’.
Como Etole fue adorada en Naupacto, ciudad en cuyo templo había una estatua de mármol blanco que la representaba lanzando una jabalina. Esta «Artemisa Etolia» no había sido introducida en Naupacto, antiguamente un lugar de la Lócrida Ozoliana, hasta que fue otorgada a los etolios por Filipo II de Macedonia. Estrabón registra otro recinto de la «Artemisa Etolia» a la cabeza del Adriático.
Como Agrotera se la consideraba especialmente como la diosa protectora de los cazadores.
En Atenas era frecuentemente asociada con la diosa egina local, Afea.
Como Potnia Theron era la protectora de los animales salvajes; Homero usó este título.
Como Curótrofa (Kourotrophos) era la niñera de los jóvenes.
Como Loquia era la diosa de los partos y las comadronas.
A veces era conocida como Cintia o Delia, por su lugar de nacimiento en el monte Cinto en Delos.
También como Amarintia, por un festival en su honor originalmente celebrado en Amarinto (Eubea).
En ocasiones era identificada con el nombre de Febe, la forma femenina del de su hermano Apolo, Febo.
Aradia: En la tradición wicca, Diana fue la madre de Aradia con Lucifer. Entre muchas otras historias.

Diana de Roma
Diana, como el resto del panteón latino, recibe la influencia de los dioses griegos entre los años 200 a 100 a. C. Entran con mucha fuerza los elaborados mitos helénicos y terminan por adueñarse de la leyenda local, pasando a formar parte de una mezcla de notas originales e importadas. Así Diana, celebrada especialmente en el mes de agosto, en el día decimotercero, que es la contrapartida romana de Ártemis, deja atrás sus ciervas y se coloca junto a la vaca, un animal más doméstico, práctico y familiar que el silvestre corzo griego. Evidentemente, el cambio es de importancia y Diana, que sigue siendo una divinidad de primera fila en su nueva residencia, se transforma totalmente en divinidad muy doméstica, y pasa a ser protectora del pueblo llano y de los menos afortunados esclavos, en lugar de ser la reina y señora de las ciudades por entero.

La nueva divinidad tutelar tiene poco que ver, en un caso como éste, con la terrible Artemis, tan poco dada a apiadarse de los adultos y, menos aún, de los habitantes de la urbe, de la capital por excelencia. El paso de Grecia a la latinidad ha conformado una personalidad diferente y más amable a la diosa triple de la mitología helenística; por eso Diana es más recordada que la peligrosa Ártemis o Artemisa de partida.
Diana era adorada en un templo del monte Aventino, principalmente por los ciudadanos de clases más bajas y por los esclavos, que podían pedir y recibir asilo en sus templos.
Era venerada en un festival celebrado el 13 de agosto.
Su nombre puede proceder de diviana ("la brillante").

Selene
En la mitología griega, Selene (en griego antiguo Sel?nê) era una antigua diosa lunar, hija de los titanes Hiperión yTea, que son hijos de Urano y Gea, el cielo y la tierra. En el arte, Selene era representada como una mujer hermosa de rostro pálido, conduciendo un carro de plata tirado por un yugo de bueyes blancos o un par de caballos. A menudo era mostrada montando un caballo o un toro, vistiendo túnicas, llevando una media luna sobre su cabeza y portando una antorcha. Selene y Helio determinaban la temperatura del aire y se les relacionaba con la sanación y la curación.
Su equivalente en la mitología romana era la diosa Luna, quien tenía un templo en el monte Aventino construido en el siglo VI a. C. que fue destruido en el gran incendio de Roma en tiempos de Nerón.
Si su nombre es griego, está conectado con selas, «luz». Selene terminó siendo suplantada en buena medida por Artemisa, de forma que los escritores posteriores la describían como una hija de Zeus o de Palas. En el himno homérico a Hermes, con su patri-linealidad característicamente insistente, es la «brillante Selene, hija de Palas, hijo de Megamedes.»
En la genealogía divina tradicional, Helios, el sol, es su hermano: después de que éste termine su viaje a través del cielo, Selene comienza el suyo cuando la noche cae sobre la tierra. Su hermana Eos es la diosa de la aurora, quien también tuvo un amante humano, Céfalo.
-El elemento químico "selenio" fue bautizado en su honor.

El mito de Selene
En la mitología griega, Selene es la personificación de la Luna. Es hija de los titanes Hiperión y Tía, y hermana de Helios, el Sol, y de Eos, la Aurora. Se la representaba como una mujer joven y hermosa, que recorría el cielo en un carruaje de plata tirado por dos caballos.
Se le conocen muchos amores. De Zeus tuvo una hija, Pandia. En Arcadia fue amante del dios Pan, quien le había obsequiado una manada de bueyes blancos.
Sin embargo, su historia más conocida es la que comparte con Endimión, pastor de Caria. Una noche de verano, luego de cuidar sus rebaños, Endimión se refugió en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche era clara, y en el cielo Selene paseaba en su carruaje. La luz de la luna entró en la cueva, y así Selene pudo ver al joven dormido. Desde el momento en que la diosa lo miró se enamoró de él.
Descendió entonces del Cielo, y Endimión fue despertado por el roce de los labios de Selene sobre los suyos. Toda la caverna estaba iluminada por la luz plateada de la Luna. Ante él vio a la diosa brillante, y entre los dos nació una gran pasión.
Selene subió después al Olimpo, y rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, y el Señor del Olimpo aceptó. Endimión, luego de meditarlo, pidió el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertaría para recibir a Selene. Zeus le concedió su petición.
Desde entonces, Selene visita a su amante dormido en la caverna del monte. De este amor nacieron cincuenta hijas, y en varias versiones también, hijo de Selene y de Endimión fue Naxo, el héroe de la isla de Naxos.


Hécate
(En griego antiguo Hekát? o Hekáta) fue originalmente una diosa de las tierras salvajes y los partos, nacionalizada primero en la Grecia micénica o en Tracia, pero originada entre los carios de Anatolia, la región donde se atestiguan la mayoría de sus nombres teofóricos, como Hecateo o Hecatomno, y donde Hécate permaneció como Gran Diosa hasta tiempos históricos, en su inigualable lugar de culto en Lagina. Los cultos populares que la veneraban como diosa madre hicieron que fuese integrada en la mitología griega. En la Alejandría ptolemaica terminaría adquiriendo sus connotaciones de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los Fantasmas», bajo cuyo aspecto triplicado fue transmitida a la cultura post-renacentista. Uno de sus aspectos es representado de manera triple en romana.
Las inscripciones más antiguas se han encontrado en el Mileto arcaico tardío, cerca de Caria, donde Hécate es una protectora de las entradas.

Representaciones
Las primeras representaciones griegas de Hécate son simples y no triples. Lewis Richard Farnell afirma:
La evidencia de los monumentos sobre el carácter y la importancia de Hécate es casi tan completa como la de la literatura. Pero sólo fue en el periodo tardío cuando llegó a expresar su naturaleza múltiple y mística. Antes del siglo V hay pocas dudas de que solía ser representada bajo una forma simple como la mayoría de las demás divinidades, y que fue así como el poeta beocio la imaginó, pues nada en sus versos alude a una diosa triple.
El viajero del siglo II a. C. Pausanias afirmó que Hécate fue representada triple por vez primera por el escultor Alcámenes en el periodo griego clásico de finales del siglo V a. C. Las convenciones antropomórficas del arte griego se resistían a representarla con tres caras: una escultura votiva del siglo III a. C. procedente del Ática la muestra como tres imágenes diferentes contra una columna, alrededor de la cual bailan lasCárites. Algunos retratos clásicos la muestran como una diosa triple sosteniendo una antorcha, una llave y una serpiente.
En los escritos esotéricos griegos de inspiración egipcia relacionados con Hermes Trimegisto y en los papiros mágicos de la Antigüedad Tardía era descrita con tres cabezas: una de perro, otra de serpiente y otra de caballo. La triplicidad de Hécate se expresaba de una forma más helénica, con tres cuerpos en lugar de cabezas, como aparece tomando parte en la batalla con los Titanes en el vasto friso del gran altar de Pérgamo (actualmente en Berlín).

Mitologia
En contra de la creencia popular, Hécate no fue originalmente una diosa griega. Sus raíces parecen estar entre los carios de Asia Menor. Aparece en el himno homérico a Deméter y en la Teogonía de Hesíodo, donde es fuertemente promocionada como una gran diosa. El lugar de origen de su culto es incierto. Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos.
En Tracia desempeñó un papel similar al del menor Hermes, es decir, gobernadora de los puntos liminares (tránsitos o umbrales) y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna en la que se convirtió. Adicionalmente, esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partos y la crianza de los jóvenes.
También había un templo consagrado a Hécate en el recinto del templo de Artemisa en Éfeso, donde oficiaban los sacerdotes eunucos omegabyzi. Hesíodo registra que estaba entre la descendencia de Gea y Urano, la Tierra y el Cielo.
Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una diosa de las estrellas que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna.
A medida que su culto se extendió a zonas de Grecia se presentó un problema, dado que el papel de Hécate ya estaba cubierto por otras deidades más prominentes del panteón griego, particularmente Artemisa, y por personajes más arcaicos como Némesis.
Emergen entonces dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella, Hécate es una sacerdotisa mortal comúnmente asociada con Ifigenia, que desdeña e insulta a la diosa, lo que la lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador, pero únicamente para mujeres heridas. Este tipo de mitos en el que una deidad local patrocina o «crea» a una deidad extranjera era popular en las culturas antiguas como forma de integrar sectas extranjeras. Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito posterior del nacimiento de Zeus como una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Crono consumía la roca falsa que le había dado Gea.
La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los Fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótemsde Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminar, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus.
El poder de Hécate terminó pareciéndose al de la hechicería. Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos, y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna.
La implacable Hécate ha sido llamada «la de tierno corazón», un eufemismo quizás para enfatizar su preocupación por la desaparición de Perséfone, cuando se dirigió a Deméter con dulces palabras en un momento en que la diosa estaba afligida. Más tarde se convirtió en la asistente de Perséfone y su íntima compañera en el Inframundo.
En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo un gran número de seguidores como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado, Además era acompañada por las Lampades, Ninfas del Inframundo.
En la época moderna Hécate se ha hecho popular en las sectas neopaganas de inspiración feminista y Wicca gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería.

Relaciones en el panteón griego
También se contaba que era la hija de Deméter o Ferea. Hécate, como Deméter, era una diosa de la tierra y la fertilidad. Una versión poco difundida la hacía incluso la hija menor de Zeus, un rasgo que sin embargo comparte con Atenea y Afrodita, como aspectos de antiguas deidades que tampoco pudieron ser eclipsados por los olímpicos debido a que su adoración era tan dominante.

Consortes y Descendencia
Como muchas antiguas diosas madre o de la tierra, Hécate permaneció sin casarse y no tuvo consorte habitual, diciéndose a menudo que se reproducía por partenogénesis. Por otra parte, es la madre de muchos monstruos, como Escila, que representaba los aspectos pavorosos de la naturaleza que producían miedo y sobrecogimiento.

Otros Nombres y Epítetos
§ Ctonia (‘de la tierra’)
§ Crateis (‘poderosa’)
§ Enodia (‘de los caminos’)
§ Antania (‘enemiga de la humanidad’)
§ Curótrofa (‘niñera de los jóvenes’)
§ Artemisa de las encrucijadas
§ Propylaia (‘[la que está] delante de la puerta’)
§ Propolos (‘la que dirige’)
§ Phosphoros (‘que trae la luz’)
§ Soteira (‘salvadora’)
§ Prytania (‘reina de los muertos’)
§ Trioditis (griego) o Trivia (latín, ‘de los tres caminos’)
§ Klêidouchos (‘guardiana de las llaves’)
§ Tricéfala o Tríceps (‘de tres cabezas’)
§ Triformis (‘de tres formas’)

Diosa de las encrucijadas
Hécate tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos (o trivios), donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones.
La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios. Este papel tiene relación con el de Hermes, dios de las fronteras.

Reina de las brujas
En los oráculos caldeos que fueron editados en Alejandría, fue también asociada con un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como rueda de Hécate (el «Strophalos de Hécate», verso 194 de la traducción de 1836 de Isaac Preston Cory). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guía a la humanidad y a la llama de la propia vida: «Los senos productores de vida de Hécate, esa Llama Viviente que se viste a sí misma de Materia para manifestar la Existencia» (verso 55 de la traducción de Cory de los oráculos caldeos).
En El evangelio de las brujas compilado por Charles Leland (1899) se describen los remanentes de una tradición de brujería italiana, incluyendo un culto a Diana parecido al de Hécate. Es discutible si la Diana representada en la obra de Leland es en realidad Hécate o no. Aunque Diana suele ser muy identificada con Artemisa, no se representa en El evangelio como la del culto romano. Por ejemplo, dice que «Diana siempre tiene un perro a su lado», siendo Hécate famosa por su relación con los perros.

Reina de los muertos
«Reina de los Fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase. Hécate, pues, tenía un papel y poder especial en los cementerios. Guarda los «caminos y senderos que se cruzan». Su asociación con los cementerios también tuvo mucha importancia en la idea de Hécate como diosa lunar.
Las hojas del álamo negro son oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizando el límite entre los mundos. El tejo ha estado asociado desde hace mucho en el Inframundo.

Animales
La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana.
La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate.
Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.

Plantas y hierbas
El tejo, el ciprés, el avellano, el álamo negro, el cedro y el sauce estaban consagrados a Hécate. Otras hierbas y plantas están asociadas a Hécate, incluyendo el ajo, las almendras, la lavanda, el tomillo, la mirra, la artemisia, el cardamomo, la menta, el diente de león, el eléboro, el milenrama y la celidonia menor. Varios venenos y alucinógenos están vinculados a Hécate, incluyendo la belladona, la cicuta, la mandrágora, el acónito (conocido como hecateis) y el opio. Muchas de las plantas eran aquellas que podían ser usadas por los chamanes para lograr diversos estados de consciencia.

Fiestas
Hécate era adorada tanto por los griegos como por los romanos, y tenían sus propias fiestas dedicada a ella. Según Ruickbie, los griegos tenían días consagrados a Hécate, uno el 13 de agosto y otro el 30 de noviembre, mientras que los romanos consideraban el 29 de cada mes consagrado a ella.

Paralelismo a otras culturas
La figura de Hécate puede relacionarse con la Isis egipcia, gracias principalmente a su papel de hechicera. Ambas eran símbolos de los puntos liminares.
Antes de que llegase a estar asociada con la mitología griega, tuvo muchas similitudes con Artemisa (tierras salvajes, vigilancia de las ceremonias de boda) y Hera (crianza de los niños, protección de los adolescentes o héroes)

La Diosa Hecate y sus Tres Fases
Como diosa triple, Hecate representa a la doncella, a la madre y a la arpía; mente, cuerpo y espíritu; nacimiento, vida y muerte. Como amante de la noche, ella representa las tres etapas del ciclo lunar de nuevo, por completo y de la oscuridad. Hecate simboliza la oscuridad dentro de nosotros, la parte de nuestra psique que rechazamos reconocer.
Muchos no hacen caso de la sabiduría, de la fuerza y de la verdad de Hecate porque nuestro miedo de la oscuridad es tan fuerte. Hecate se asocia al lado oscuro de la luna, pero ésta es la luna verdadera. La luna no tiene ninguna luz propia, sólo luz reflejada del sol. La oscuridad es el color verdadero de la luna al igual que Hecate. Aunque la mayoría ven Hecate pues la tercera fase de la luna, ella es realmente una diosa triple en la su propia derecha. Ella es Hecate la doncella, Hecate la madre, y Hecate la arpía. Hecate se puede invitar durante cualquier fase de la luna, pues ella es la y los tres.

En pronunciar su nombre, en la lengua griega el "H" es silencioso. Así pues, pronunciar correctamente su nombre es "E-CA-TA" o "e-CO-ta."

En su aspecto de doncella, ella está parada para los nuevos principios. Ella puede también ser invitada cuando usted necesita mirar algo de una nueva y fresca manera de la manera, que usted nunca lo ha mirado antes. Usted da vuelta a ella cuando la luna comienza al primer asomo. En su madre el aspecto es una época de dar vuelta a ella, cuando uno necesita consolidar y protección como cualquier madre daría. Dé vuelta a ella cuando la luna es llena.
En su aspecto de arpía, es una época de dar vuelta para a la protección, a la sabiduría y a la magia. Sin embargo, considere por favor que Hecate no es una diosa por completo de la dulzura y de la compasión con el cordón y el lino blancos. Ella es también más propensa ser severa con uno si uno trajo una situación sobre si. Sin embargo, su cólera es rápida y justo a los que causen daño a un seguidor el suyo, porque los que la busquen, hónrela y no tema que ella está en su protección y ella no lleva ligeramente las que les causen daño. Ella no tolera ni ella consiente. Dé vuelta a otra diosa si usted busca esto. Sus acciones son rápidas y sin los volantes. Cuando usted la invita, esté preparado así pues, para sus acciones y cambios rápidos porque puede ser que no sea lo que uno esperó. En este aspecto se parece al Dios Loki (después haré referencia la los Dioses)
Hecate es también la sacerdotisa de alto grado, el encargado de los misterios. Hecate no es la sacerdotisa que busca el conocimiento interno, solamente la gran sacerdotisa que lo ha encontrado y lo imparte a otros.

Conocen a la diosa Hecate también como el libertador de mujeres, pues ella fija a mujeres libres de los enlaces creados por el hombre. Ése es porqué la iglesia cristiana puso Hecate abajo y la creó como la diosa del mal y de la destrucción. Durante épocas medievales, torturaban a los paganos basados en su creencia en la diosa. El patriarcado reinó y el miedo de la energía femenina causó la iglesia demonizara a Hecate. Le hicieron infame como la arpía; viejo, arrugado, feo, verrugas resaltando de su nariz y barbilla, misteriosos, oscuros y repugnante. Muchos equivocadamente la llaman el destructor, pero ella no está para si usted destruye algo, a que se va algo por siempre. Uno no puede traer algo detrás que se ha destruido. Se ha dicho que el servicio de la diosa es libertad perfecta.
Ella es amor y la cólera, que rechazan caber confortablemente en la orden social. Estar "libre de esclavitud" significó una vez que, dentro del círculo ritual, todo era igual, si eran campesinos, siervo, o noble en el mundo exterior.
La esclavitud hoy podía ser mental y emocional tan bien como la comprobación: la esclavitud de opiniones fijas, de ideas condicionadas, de la creencia oculta, del miedo. La brujería exige la libertad intelectual y el valor de enfrentar nuestras propias asunciones. No es un sistema de la creencia: es una actitud constantemente uno mismo-renovada de la alegría y de la maravilla al mundo.
Hecate nos enseña una lección importante, que es que el femenino se debe valorar para sí mismo, no porque trae sexualidad o energía, pero porque profundamente dentro de ella hay una sabiduría eterna Hecate hace cumplir independencia femenina de influencias masculinas y éste reparte en todas las cosas incluyendo la religión conocida como Wicca.

Hecate era originalmente y una diosa pre-olímpia. Zeus arqueó abajo a su antigüedad concediendo a Hecate solamente una energía compartida por Zeus, de que de la retención de la humanidad cualquier cosa que ella deseaba. ¡Él también "le concedió" las energías de los cielos, en la tierra y el mundo terrenal......como si ella no tuviera estas energías ya! Él no le dio nada de el que ella no tenía ya.

De todas las diosas, ella era la lo más marcado posible triple y la más compleja. Ella era diosa de la caza salvaje. Ella estaba a los griegos y a romanos, especialmente la diosa de la encrucijada.

Su festival anual es el 13 de agosto, era para evitar las tormentas cosecha-que destruían que la luna es conveniente enviar aproximadamente ese tiempo. Ella también frecuentó cementerios y las escenas de crimen-como una diosa de la expiración y de la purificación. Del 16 denoviembre es la noche de Hecate que comience en la puesta del sol. Ésta es la noche de la cena de Hecate y los animales fueron sacrificados en el honor de ella. Y el 30 de noviembre es Hecate-Triple el día de la encrucijada. El 29 de cada mes es la luna de Hecate.

Hecate es la madre de lo malévolo, en el sentido positivo y en el sentido negativo. A las que se atrevan a darle la bienvenida, ella trae la inspiración creativa.
Ella es Hecate la primera, el remitente de la visión nocturnal, y, típicamente de una diosa de la luna. Ella es Hecate Triple, diosa de la encrucijada.

En el Tarot, ella es el tres y la gran sacerdotisa gobernada por la luna. Sus gemas son zafiro, perla, piedra de luna, y cristal de la estrella; Las plantas son el árbol de amapola, hierba de luna (lunaria), algalia o civeto, sangre menstrual, alcanfor, sábila (áloe), todos los olores dulces del virginal; Las herramientas son la caldera, la escoba, cuchillos, la llave; los animales son los perros y los caballos, gatos negros. El búho es su mensajero. Su carruaje es tirado por los dragones. Los colores de Hecate son de plata y negros.

Ella es la arpía que ríe, la madre viva, y la bruja negro de la muerte. Ella es los tres y el. Ella sonríe y la radiación de la luna, si sea llena u oscura, está por todas partes para allí no es ninguna energía como su energía y ninguna cosa viva puede soportar su energía. Para ella es anticipación. Ella es el cumplimiento. Ella es muerte. Óigala las palabras, niños, adoración y esté alegre para si usted la busca, ella está con usted siempre. Ella estaba con usted en el principio y estará con usted en el extremo.

LAS PALABRAS DE HÉCATE.
Yo soy Hécate Reino en la noche y en la oscuridad pues mi señal he puesto en el cielo nocturno, soy más antigua que la noche, la oscuridad en mi alma es la que te hace libre, el poder de mi magia es tu poder hijo mío. Acude a mi en tus largas horas de soledad y dolor yo te acompañare, llorare contigo, en tus lagrimas seremos uno y lograremos nuestra gloria. Tú que te escondes y atacas: Debes saber que yo soy la madre de todas las Brujas y Brujos. Ten cuidado de dañar a tan solo uno de mis Hijos pues conocerás mi furia, mi poder derramara la ley de tres contra ti con todas sus fuerzas, pues mis hijos comprenden mi sabiduría y jamás te han lastimado así que tú no tienes derecho a lastimarlos. Tú que has mentido y dañado mi Culto: Eh llegado debes saberlo y no me escondo de ti. Más ahora de la oscuridad salgo esta noche a la luz para que mis usanzas sean restablecidas. Tú que te consideras mi sacerdotisa (dote): Debes tener cuidado con lo que haces y mientes, puedes engañar al mundo con tu falsa promesa hacia mi, pero dentro de tu habitación, en la noche y en el sueño, en tan solo un segundo de Oscura soledad, tú y yo hablaremos y prometo que en honor de aquellos que en verdad me sirven, sentirás el poder de mi cólera. Tú que me rindes Culto: Hazlo de corazón, no lastimes, da vida, recuerda que luz y oscuridad se equilibran y una no existe sin la otra, lleva mis usanzas al corazón de quien las quiera y sea digno. No te molestes en enseñarle o justificarte con el ignorante, tú solo me sirves a mí y yo comprendo tu corazón y tu adoración. ¡Bendita seas mi sacerdotisa (dote)! yo estoy contigo pues yo soy la mas antigua que camina sobre este mundo y mi amor oscuro lo ofrezco a todos mis hijos. Soy Bruja, soy Maga, soy Reina, soy Protectora, soy el y es mío el Sauce, soy Madre, soy tu Madre pues soy Hécate.


Yemayá La Madre de las Aguas
Nombre: Iemanya, Jemanjá, Yemanyá, Yemayá, Yemanjá, Yemaja, Yemaya Olokún o Iemanjá
Flor: Rosa Blanca
Color: Azul, Blanco, Celeste
Piedra: Axé
Animal sagrado: Hipocampo y Peces
Representa: Fertilidad y Maternidad
Símbolos: Conchas, Caracoles, las Aguas del Océano y la Luna

Historia
Yemaya es la diosa de las profundidades del mar, fuente de todo origen y vida. Es la deidad de las aguas saladas. Es la diosa madre. Es la dueña de las aguas y representa al mar, fuente fundamental de vida y creencias. De sus pechos habrían brotado las aguas de los continentes, creando luego todo lo demás. Yemaya, la madre de las aguas, es conocida como la Diosa del Agua Salada, Diosa del Encuentro de las Aguas del Río y del Mar, Emperatriz de las Aguas, Reina del Mar, Diosa de la Fecundidad, Madre Primordial y Señora de la Vida. De ella nació todo lo que se conoce.
Yemaya es la reina primigenia, la diosa sagrada de origen africano que se trasladó a países americanos como Brasil, Colombia y Cuba, entre otros. Es la dueña de las riquezas de todos los mares y océanos, de sus perlas, conchas, caracoles, corales y peces. Es natural de Obeokuta, pero sus adoradores principales son del pueblo de Egbado. En los primeros tiempos se la conoció como Ymoja, una de las más grandes diosas de Nigeria, de África y de la diáspora. Se la expresa como una sirena sobre una concha, resplandeciente de belleza y alegría en los océanos. El azul y el celeste, así como las perlas le dan el rango de emperatriz del sentir, y los tonos plateados simbolizan la Luna creciente.
Yemanya diosa mayor de los Orishas y Madre de todos los Orishas, es hija de Olokúm (Dios del Mar). Es la fuente de todas las riquezas, las cuales comparte con su hermana Oxum.
Habita en las aguas saladas de los mares y océanos del mundo, representa el misterio de lo profundo que envuelve a la tierra, rodeada de mares y océanos. Se la asocia a la gestación, a la maternidad y es caracterizada por su fuerza y su determinación, así como por su sentido de la amistad. Representa la mar en calma y tormentosa. Simboliza la maternidad por excelencia. Es la fuerza progenitora, madre de todos los seres humanos. Se la simboliza como una mujer alta, risueña, sabia y con porte de reina, es de carácter orgulloso, indomable, astuto y arrogante. Sus colores son el azul y el blanco, los colores del mar y la espuma. Sus símbolos el abebé, un abanico redondo de metal plateado con la figura de una sirena o un pez, y el axé, una piedra blanca venida de las profundidades, que se guarda en una porcelana azul, rodeada de otros elementos de mar. Danza con un abanico de metal blanco en las manos imitando el movimiento de las aguas y el vaivén de las olas del mar.

Es la Reina del Amor por excelencia, enseñó a todos los demás lo que es el amor. Su bondad y nobleza la distinguen ante la humanidad. Pero, cuando se enfada es irrefrenable e implacable con quién la indignó, aunque sus castigos siempre llevan el peso de la justicia. Su palabra es sagrada.

Domina la creatividad y a la madre natura. Ella manda sobre cada criatura del océano, y trae las lluvias para nutrir la tierra. Dado que el océano es análogo a las aguas que nutren la vida en el vientre de la mujer, Yemaya también reina sobre la fertilidad. Es por eso que es a ella a quien se le ruega cuando se tiene problemas con el embarazo. Como madre, tiene la gloria de ser comprensiva con sus hijos. Se le toma como invocadora de la feminidad. Posee las características propias de la Luna.

Yemaya es quién reina en el mar con su misericordia y milagros. Se le considera protectora de los barcos y patrona de los pescadores, también es dueña de los frutos del mar. Entre los pescadores existe la creencia que cuando hay tormentas fuertes es señal que Yemaya está enojada por algo que ocurrió o porque no le ofrendaron algo que le prometieron. Existe una tradición que cada vez que uno visita el mar si tira una perla por cada ser querido que uno tiene y le asegura que este va a estar bien todo el año.

Su día es el sábado. Su día se celebra el 2 de febrero donde se baila, y se le realizan diversas ofrendas. Como Yemaya es coqueta, adora los collares, los pendientes, los perfumes y las flores, ese día cada mujer construye una pequeña barca y la carga de regalos, mientras en la orilla, alrededor de una fogata o entre velas encendidas, los fieles, vestidos con túnicas blancas, piden deseos y entonan cánticos para alabarla, mientras echan al mar las ofrendas. Terminada la ceremonia se alejan sin dejar de mirar al horizonte, para no dar la espalda a la Diosa. Si el mar se lleva las ofrendas es señal que la Diosa escuchó el pedido y va a ser concedido. En cambio si la barca vuelve a la orilla, es porque Yemanyá ha desoído su súplica.

Cuenta la leyenda que se casó dos veces, primero con Orumlia (Señor de las adivinanzas), y después con Olofìn Odudua, rey de Ifè, con quién tuvo diez hijos, aunque en total se le atribuyen quince (todos dioses). Cuentan que un día, después de discutir con su marido, que había vuelto borracho, y después que este se burlara de los grandes pechos de Yemanyá, ella lo abandonó dirigiéndose hacia las tierras del oeste. Odudua envió entonces a su ejército a capturarla. Al verse rodeada, Yemanyá rompió contra el piso una garrafa con una sustancia que su padre le había dado para defenderse. Se formó entonces un gran río que llevo a la Diosa hacia el Mar, residencia de su padre.
Desde entonces se ha reconocido a Yemanya como Diosa del Mar, mientras que su padre es el Dios de ríos y lagos de agua dulce.

También se cuenta que un día Oloddumare-Olofi emitió un decreto que pedía a todos los orisha que fueran a su Efin (palacio). Yemanya estaba en la tierra en ese momento. Cuando la noticia del decreto llego a ella, estaba sacrificando un carnero, una de sus comidas favoritas. No deseando llegar con las manos vacías ante Olofi, y al no tener ningún otro regalo, coloco la cabeza del carnero en un plato de plata y la llevo al Creador. Mientras esto sucedía, ella fue la única de los orisha que pensó en llevar un presente a Olofi. Conmovido por esta atención, el Creador se levanto de su trono y dijo “Awoyo Ori Dori Re” (una cabeza tras, una de cabecilla serás). Y de ahí en adelante Yemanya fue colocada en un rango por encima de los otros orishas.
Atributos y Ofrendas

Los atributos de Yemayá son dos remos, siete adanes (manillas), una corona, timón, barco, hipocampos, peces, conchas, corales, un sol, una luna llena, una mano de caracoles, una sirena, platos, un salvavidas, una estrella, una llave, una maraca pintada de azul, abanicos redondos, un pilón y todo lo relativo al mar de hierro, plata o plateado.

La ofrenda que más se le da son las rosas blancas que le gustan mucho. Cuando sus hijos tienen la salud quebrantada, deben llevar una canasta de rosas blancas a la orilla del mar y ahí llamar a Yemaya echándole las rosas blancas. Se le ofrenda Ochinchin de Yemaya hecho a base de camarones, alcaparras, lechuga, huevos duros, tomate y acelga, ekó (tamal de maíz que se envuelve en hojas de plátano), olelé (frijoles de carita o porotos tapé hecho pasta con jengibre, ajo y cebolla), plátanos verdes en bolas o ñame con quimbombó, porotos negros, palanquetas de gofio con melado de caña, coco quemado, azúcar negra, pescado entero, melón de agua o sandía, pochocho con miel, piñas, papayas, uvas, peras de agua, manzanas, naranjas, melado de caña, golosinas, tortas, etc. Se le inmolan carneros, gallos, patos, gallinas, gallinas de Angola, palomas, codornices y gansos. También se le ofrecen muñecas, maquillajes, anillos, jabones, perfumes, talcos, espejos de mano, perlas, peines, collares, piedras blancas, porcelanas azules, etc...

Yemaya de los Cinco Nombres
Yemaya, que es la dueña del muelle, de los aveiros, de la vida de sus hombres, tiene cinco nombres, cinco nombres dulces que todo el mundo conoce.
Se llama Yemaya, siempre se llamó así y ese es su verdadero nombre, de dueña de las aguas, de señora de los océanos.
Pero a los canoeros les gusta llamarla Janaína, y los negros, que son sus hijos predilectos, que danzan para ella y la temen más que todos, la llaman Inae devotamente o, en sus súplicas, la Princesa de Aiocá, reina de esas tierras misteriosas que se esconden en la línea azul que las separa de las otras tierras. Y las mujeres del muelle, que son simples y valerosas, Rosa Palmeirón, las mujeres de la vida, las casadas, las muchachas que esperan novio, le dicen Señora María, por que María es un lindo nombre, el más lindo de todos, el más venerado y se lo dan a Yemaya como un regalo, como si le regalaran una caja de jabones a su piedra del Dique.
Ella es una sirena, es la madre del agua, la dueña del mar, Yemaya, Janaina, la Señora María, Inae, la Princesa de Aiocá.
Ella domina los mares, ella adora la luna, que viene a ver en las noches sin nubes, ella gusta de las músicas de los negros.

Palabras Clave de la Diosa
Rendición, Armonía, Autocontrol y Equilibrio.

Afirmaciones de la Diosa
“Me entregó a la corriente de la vida”.
“Me transportó a donde necesito estar”.
“Rendirse no es abandonar o darme por vencida”.
“Pido ayuda para hacer lo que necesito”.
“Me abro a algo mas grande”.
“Me rindo a la apertura y la confianza en mi vida”.
“Fluyo en amor y en confianza”.

Mantra a Iemanja
"Yemaya Assessu Assessu yemaya Yemaya olodo Olodo yemaya"
Mantra que celebra el momento cuando el río se funde en el océano. Yemaya es la Diosa del Océano y Madre de todas las diosas en la tradición Yoruba de África.

Nukua La Diosa del Orden - La Soberana Mítica
Nombre: Niu Koa, Nu Kua, Nu Kue, Nugua, Nu Kwa, Nu Wa, Niu Kua, Nüwa, Ku Gua, Neu Kwa o Nywa
Piedra: Piedras de colores
Animal sagrado: Dragón, pescado y serpiente
Representa: Orden y Fertilidad.
Símbolos: Dragón chino (maruca), cinco piedras, carro preparado por dos alas y dos dragones verdes

Historia
Nukua es una de las divinidades femeninas más antiguas. Es creadora, madre, diosa, esposa, hermana, líder tribal e incluso emperador, aunque la mayoría de las veces se presenta como una mujer que ayuda a los hombres a reproducirse después de una calamidad. Existen varios relatos que hablan de esta diosa y según cuenta una leyenda ella es quien creó y dio la forma al ser humano.
Se dice que Nukua nació poco después de que el mundo se había formado a partir de los restos de P'an Kun (su padre) después de que se habían separado el huevo original del Caos en Yin y Yang creciendo el cielo y la tierra.
Nukua es definida en el más antiguo diccionario chino por el filólogo Xu Shen como “la encargada de la reproducción de todos los seres vivos”, por lo cual, muy posiblemente su origen está asociado con la fertilidad.
Nukua es al mismo tiempo la hermana y la esposa de Fu-hsi, el legendario gobernante que enseñó al ser humano a domesticar a los animales y el que le mostró el matrimonio. Nukua y Fu-hsi fueron pintados como con colas de serpiente entrelazadas y con un niño entre ellos, en un mural de la Dinastía Han del Este (25-220 d. C.) en el templo de Wu-liang en el pueblo de Jiaxiang (provincia de Shadong).

Nukua es vista como Creadora. Habiendo existido desde el comienzo del mundo y sintiéndose sola comenzó a crear animales y seres humanos. El primer día creó el gallo; el segundo, el perro; el tercero, la oveja; el cuarto, el cerdo; el quinto, la vaca; el sexto, el caballo y en el séptimo día comenzó a crear a los hombres usando arcilla amarilla. Primero esculpió cada uno de ellos individualmente, pero al sentirse cansada decidió introducir en la arcilla una cuerda que luego movía rápidamente provocando que las gotas de arcilla cayeran al suelo, transformándose cada una de ellas en un ser humano. Estos seres serían el pueblo llano, mientras que los primeros creados, hechos a mano, serían los nobles. Según otra variante, algunas de las figuras fueron deformadas por la lluvia, lo que provocó las enfermedades y malformaciones físicas.
Según nos cuenta otra leyenda, la diosa Nukua, vivía en la tierra que era muy bonita, en ella crecían las flores, los árboles y estaba llena de animales, pájaros, peces y muchas otras criaturas. Pero, a pesar de ello Nukua sentía la soledad. Entonces, ella descendió se sentó al lado de un río y miró su reflejo en el agua, cogió con su mano un pedazo de tierra, la mezcló con agua y la moldeó hasta formar una figura a su semejanza. Sin embargo, en vez de hacer la parte posterior del cuerpo de serpiente como el suyo, Nukua le dio las piernas para que ellos pudieran pararse de forma vertical. A medida que la iba amasando, la figura cobraba vida, hasta que ella colocó la figura pequeña en el suelo, y casi inmediatamente vino a la vida convirtiéndose en el primer ser humano. Nukua estaba tan complacida con su creación que continuó elaborando más figuras, tanto de hombres, como de mujeres. Ellos danzaron alrededor de Nukua llenos de gozo y agradecimiento dejando la diosa de sentir la soledad.
En otra versión, Nukua es hermana de Fu-hsi y se les describe como seres superiores con forma de dragón, generalmente unidos por sus colas. Según explica esta legenda, se produjo un diluvio y éste provocó un gran desastre (la idea del diluvio también está presente en otras culturas). Nukua reparó el cielo con piedras de cinco colores y cortó las patas de una gran tortuga para levantar cuatro columnas en los cuatro polos. Después mató al dragón negro (Kong-kong) para salvar al mundo y acumuló gran cantidad de cenizas para detener las aguas.
El único elemento dejado de aquel desastre, según cuenta la legenda, fue que el cielo quedó inclinado hacia el noroeste y la tierra hacia el sureste, y esto explica que, desde entonces, el sol, la luna y todas las estrellas vayan hacia el oeste y los ríos fluyan hacia el sureste. En este caso, el mito de la diosa Nukua, se utiliza para explicar un fenómeno natural.
Otra versión de esta leyenda, nos cuenta cómo Nukua arregló el cielo y se convirtió en la encargada de mantener y repara la Muralla Celestial, cuya caída destruiría el mundo. Dos deidades estaban en guerra: Gong-Gong, dios del agua, y Zhu-Rong, el dios del fuego. Estos dioses, ferozmente enfrentados, lucharon por todas partes del cielo y de la tierra, causando en todo lugar desorden y destrozos. El dios del fuego ganó, y, encolerizado, el dios del agua, golpeó la cabeza de Zhu-Rong contra la montaña Buzhou (una cumbre mítica). La montaña se derrumbó y así el gran pilar que sostenía al cielo y lo sujetaba, cayó. Como consecuencia la mitad del cielo se desplomó, dejando un enorme agujero negro. De repente, llegó un gran caos, la tierra se agrietó, los bosques ardieron en llamas, las serpientes y otras criaturas feroces atacaban a los humanos. Muchas personas ardieron, otros se ahogaron, y muchos más fueron devorados por las bestias. Fue un desastre sin precedentes. Nukua, afectada por lo que le estaba sucediendo a la humanidad y por su sufrimiento y dolor, decidió arreglar el desastre y enmendar el cielo, terminando así con aquella catástrofe. Mezcló varios tipos de piedras de colores (algunos dicen cinco y otros siete tipos de piedras) y con la mezcla resultante reparó el cielo. Entonces, mató a una tortuga gigante y utilizó sus cuatro enormes patas para sostener el trozo de cielo caído. Además, cogió un dragón y lo mató, con la finalidad de espantar al resto de las malas bestias. Finalmente, recogió y quemó una gran cantidad de juncos, y con sus cenizas paró la inundación desbordada para que la gente pudiera vivir de nuevo feliz.
Según otra versión rellenó el agujero del cielo con su propio cuerpo para que cesara la inundación por lo que algunas minorías del suroeste de China la tienen como diosa y se ofrecen algunas fiestas como tributo a su sacrificio.

En otras tradiciones, Nukua y su esposo Fu-hsi, son conocidos como “los padres del género humano”, ya que se les considera los ancestros de éste. Se los suele representar con cuerpo humano y cola de serpiente o dragón, porque supuestamente fue con esa forma como tallaron los ríos del mundo y los desecaron tras las inundaciones.
Se la suele representar como una mujer con la mitad posterior de dragón, y otras como una mujer con la mitad posterior del cuerpo de serpiente, mientras que en algunas otras como una emperatriz vestida con una fina túnica.

Palabras Clave de la Diosa
Orden.

Afirmaciones de la Diosa
“Yo genero orden en mi vida”.
“El orden fluye en mi vida y yo fluyo con el orden”.
“Me nutro con el orden que ayuda en mi vida”.
“Me ordeno de modo natural para alimentar mi sendero hacia la totalidad”.
“Organizo mi vida”.
“El orden permite fluir libremente mi vida”.
“Atraigo el orden a mi vida”.
“Aprendo a relajarme en el orden”.
“Me siento fresca y relajada en mi propio orden”.


Cerridwen Diosa de la Muerte y la Resurrección
Nombre: Ceridwen, Caridwen, Kyrridwen
Piedra: Aguamarina, Coral, Ágata, Jaspe pardo
Animal sagrado: Jabalina blanca, animal que representa prosperidad, fiereza en la batalla, fertilidad y también inmortalidad
Representa: La faceta de anciana, la luna menguante.
Símbolos: El caldero (símbolo además del principio femenino y de transformación), los utensilios de cocina y el grano de cereal

Historia
Cerridwenn es la diosa celta de la luna, de la sabiduría, de la inspiración, de la creatividad, de la adivinación, de la cosecha y de la magia. Muy poderosa en hechizos lunares. También se la considera la diosa patrona de los ciclos de la vida, la muerte y el renacimiento. Es la dueña del Caldero del Otro mundo -donde se cocinan la inspiración y el conocimiento sagrado-, donde decide preparar una poción que dará el don de la suprema inteligencia y la visión. Como diosa, engloba los tres aspectos (doncella, madre y anciana), aunque suele estar asociada al de anciana; se la ve como una diosa madre, también como una diosa oscura. Se la considera también la diosa protectora del cereal, de fertilidad, protectora de brujas y hechiceras, de la transformación, rige sobre la iniciación en artes ocultas, la premonición, los conjuros, los encantamientos, la escritura, la ciencia, los trabajos con metales y la luna. Como Diosa oscura tiene control sobre los muertos. Su nombre significa: "Caldero de Sabiduría".
Estaba casada con Tegid Foel (dios del lago Bala), tenía tres hijos, la doncella Crearwy (quien era la joven más hermosa del mundo) y dos varones: Mofan, Morvran o Afagddu (era terriblemente feo, aunque era fuerte y valiente en la batalla) y Taliesin el bardo.
Como madre, era consciente de que la fealdad de su hijo poco tenía que hacer en el mundo de los nobles (sería difícil que lo aceptaran), así que decidió poner remedio a ello, y decidió compensar la fealdad de su hijo volviéndolo el más grande de los bardos, para lo cual prepararía una poción mágica en su caldero: dotaría a su hijo de 3 grandes poderes: inspiración, la profecía y el cambio de forma, de la cual solo las tres primeras gotas serían mágicas, siendo el resto un letal veneno.

La poción hecha con seis hierbas mágicas, recogidas en las horas planetarias debidas y debía cocinarse a fuego lento durante un año y un día; para vigilar la poción, ella tenía dos sirvientes, el anciano y ciego Morda y el joven Gwion o Gwyon a los cuales había advertido que no tocaran ni una gota de la poción, o sufriría una muerte terrible. Pero un día que Gwion se encontraba removiendo la poción, tres gotas del líquido ardiente saltaron sobre su mano, instintivamente, Gwion se llevó la mano a la boca, obteniendo así los dones que estaban destinados a Afagddu. Gwion de inmediato conoce la naturaleza y el significado de todas las cosas del pasado, presente y futuro, y así se da cuenta de que tiene que huir de la furia de Cerridwen. La diosa furiosa persiguió a Gwion para matarlo, pero el joven, utilizando sus nuevos poderes mágicos, se convirtió en liebre. Cerridwen, entonces, se convirtió en perro; Gwion se transformo entonces en pez y saltó a un río, Cerridwen se volvió nutria y continuó la persecución; Gwion se convirtió en gorrión y Cerridwen en águila. Finalmente, el joven se transformó en un grano de trigo y Cerridwen, en forma de gallina, se lo comió.
Cuando Cerridwen volvió a su forma humana, se dio cuenta de que estaba embarazada y que el niño que llevaba en su vientre era Gwion y resolvió matarlo en cuanto naciera. Sin embargo, cuando el bebé nació, era tan hermoso que Cerridwen no se atrevió a matarlo, así que metió al bebé en un saco de piel de foca y lo tiró al mar. Sin embargo, el niño sobrevivió y fue recogido en la costa por un príncipe llamado Elphin, el cual adoptó al bebé, llamándolo Taliesin, que significa «muy valioso» o «el radiante». Con el paso del tiempo, Taliesin marchó a la corte del Rey Arturo, donde se convirtió en el arpista principal y en consejero del rey.

Palabras Clave de la Diosa
Magia y Sabiduría.

Afirmaciones de la Diosa
“Me desprendo de aquello que ya no me sirve”.
“Dejo espacio para lo nuevo en mi vida”.
“Acepto con alegría el cambio y la transformación en mi vida”.
“Suelto lo viejo para dar lugar a lo nuevo en mi vida”.
“Todo en mi vida se transforma”.

Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Selene
http://www.solonosotras.com/archivo/33/cult-mit-110303.htm
Agradecimiento especial por los artículos dedicados a las Madres que tenemos todos, Mil Bendiciones: blog de diosas http://magicasdiosas.blogspot.com/

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