martes, 1 de febrero de 2011

Ninfas


El nombre de “ninfa”, significa “mujeres jóvenes casaderas, novias” y son los seres que habitan en la naturaleza, personifican la fuerza natural que preside la reproducción y fecundidad de la naturaleza. Su vida, a diferencia de las mujeres griegas, gira alrededor de las pasiones y los sentimientoson. Su belleza es proverbial. Su relación con el sexo es más que evidente, ya que frecuentemente los mitos hablan de sus relaciones con hombres y con otros seres mitológicos. También contraen matrimonio con seres humanos.

En la mitología griega, una ninfa es una deidad menor de la naturaleza, típicamente asociada a un accidente geográfico o lugar concreto, a pesar de lo cual eran designadas por el título de olímpicas, convocadas a las reuniones de los dioses en el Olimpo y descritas como hijas de Zeus. Diferentes de los dioses, las ninfas suelen considerarse espíritus divinos que animan la naturaleza, y ser representadas en obras de arte como hermosas doncellas, desnudas o semidesnudas, que aman, cantan y bailan; poetas posteriores las describen a veces con cabellos del color del mar.
Se creía que moraban en la tierra: en arboledas, en las cimas de montañas, en ríos, arroyos, cañadas y grutas. Son muy longevas, pero no necesariamente inmortales.

Según el lugar que habiten, se les llama Agrónomos, Orestíades y Náyades.

Homero las describe con más detalle presidiendo sobre los juegos, acompañando a Artemisa, bailando con ella, tejiendo en sus cuevas prendas púrpuras y vigilando amablemente el destino de los mortales.
A lo largo de los mitos griegos actúan a menudo como ayudantes de otras deidades principales, como el profético Apolo, el juerguista dios del vino Dioniso y dioses rústicos como Pan y Hermes. Los hombres les ofrecían sacrificios en solitario o junto con otros dioses, como por ejemplo Hermes.
Con frecuencia eran el objetivo de los sátiros. El matrimonio simbólico de una ninfa y un patriarca, a menudo el epónimo de un pueblo, se repite sin fin en los mitos fundacionales griegos; su unión otorgaba autoridad al rey arcaico y su linaje.


Etimología

Las ninfas son personificaciones de las actividades creativas y alentadoras de la naturaleza, la mayoría de las veces identificadas con el flujo dador de vida de los manantiales: como señala Walter Burkert, «la idea de que los ríos son dioses y las fuentes ninfas divinas está profundamente arraigada no solo en la poesía sino en las creencias y rituales; la adoración de estas deidades está limitada solo por el hecho de que se identifican inseparablemente con una localidad concreta.»
La palabra griega significa ‘novia’; es decir, una joven en edad casadera. Otros hacen referencia a esta palabra (y también a la latina nubere y a la alemana Knospe) como una raíz que expresa la idea de ‘crecer’ (según Hesiquio de Alejandría, uno de los significados de es ‘capullo de rosa’).


Clasificación y adoración

Todas las ninfas, cuyo número es casi infinito, pueden ser divididas en dos grandes clases.

La primera abarca todas aquellas que pueden ser consideradas como un tipo de divinidad inferior, reconocida en el culto de la naturaleza. Los griegos antiguos veían en todos los fenómenos ordinarios de la naturaleza alguna manifestación de la divinidad. Fuentes, ríos, grutas, árboles y montañas: todos les parecían cargados de vida, y no eran más que las encarnaciones visibles de otros tantos agentes divinos. Los saludables y beneficiosos poderes de la naturaleza eran pues personificaciones y considerados otras tantas divinidades, y las sensaciones producidas en el hombre por la contemplación de la naturaleza (sobrecogimiento, terror, alegría, placer) se atribuían a la acción de diversas deidades de la naturaleza.

La segunda clase de ninfas son personificaciones de tribus, razas y estados, tales como Cirene y otras.


Ninfas Terrestres

Oreádas o ninfas de las montañas
Driádas o ninfas del Roble
Hamadriádas o ninfas de los árboles
Meliades o ninfas de los fresnos
Napeas o ninfas de las cañadas
Antríades o ninfas de las cuevas
Ninfas acuáticas

Entre las ninfas de la Tierra (Epigeas) encontramos las Alseides (de las cañadas y arboledas), las Auloníades (ninfas de los pastos) y el gran grupo de Hespérides, ninfas del Ocaso e hijas de Atlas, subclasificadas en Aretusa, Eriteia, Héspera o Saraesa (a ninfa de la brisa o del viento hermoso), entre otras. Podemos citar también, entre las ninfas terrestres, a Limónides (que representa a los prados), a Minte (menta), Napeas (valles, montañas y cañadas) así como a Oréades, ninfa de las grutas.

La Ninfa Aretusa

Las ninfas griegas eran espíritus afines a ciertas localizaciones, semejantes a los genius loci latinos (espíritus de los lugares, genios guardianes).

En los trabajos de los poetas latinos educados en Grecia, las ninfas fueron progresivamente confundidas y absorbidas por las divinidades indígenas italianas de las fuentes y cascadas, como Egeria, Carmentis, Juturna o Fontus, mientras que Lumpae –la diosa italiana del agua– debido a la accidental similitud del nombre, fue identificada con las ninfas griegas.

Sin embargo, cabe destacar que es improbable que la mitología de los poetas romanos clásicos haya afectado a los ritos y al culto de las ninfas individuales veneradas por la gente de país en las fuentes y manantiales del Latium.

Por otra parte, entre la clase de los romanos alfabetizados su esfera de influencia era restringida, y entonces las ninfas aparecen casi exclusivamente descritas como divinidades de las corrientes acuáticas elementales.

Arethusa significa “la acuática”. Era una ninfa hija de Nereo –lo cual la transforma en nereida– y tardíamente se convirtió en una fuente de la isla de Ortigia, en Siracusa, Sicilia.

El mito de su transformación comienza cuando ella asistió a una corriente clara y comenzó a bañarse, no sabiendo que se trataba del dios del río Alpheus. Éste se enamoró durante el encuentro, pero ella huyó tras descubrir su presencia e intenciones, porque deseaba continuar siendo asistente de Artemisa.

Después de una larga persecución, la ninfa ruega protección a su diosa y ésta, entonces, la oculta en una nube. Pero Alpheus era persistente

La ninfa comenzó a transpirar profusamente de miedo y pronto se convirtió en una corriente. Artemisa entonces rompió el suelo para permitir a Aretusa otra tentativa de huir, y entonces su cauce viajó debajo de la tierra hasta la isla de Ortigia, pero Alpheus atravesó el mar para alcanzarla y mezclarse con sus aguas.

Otra aparición relevante de la ninfa Aretusa se desarrolla durante la búsqueda que Demeter efectúa de su hija Perséfone. La ninfa acuática le confía que, mientras su corriente viajaba por debajo de la tierra, había visto a su hija triste, como reina del Hades.

Por último, Aretusa aparece estampada en monedas como una joven con una red en su cabello y delfines alrededor de su cabeza. Estas monedas eran comunes en los lugares aledaños a la mencionada Ortigia siciliana.


Luego, entre las ninfas de la Madera, encontramos a las famosas Dríades (ninfas de los árboles) a su vez clasificadas en Hamadríades (ninfas de los robles), Melíades (ninfas del manzano), Leuces (ninfas de los álamos blancos), entre otras.


Hidriades o ninfas de las aguas

Híades o ninfas de la lluvia
Oceánidas o ninfas del océano interior (hijas de los titanes Océano y de Tetis)
Nereidas o ninfas del Mediterráneo e hijas de Nereo
Náyades o ninfas de los ríos o cualquier agua dulce entre las que encontramos a:
Creneidas (fuentes)
Limnatideso limníades (lagos)
Pegeas (manantiales)
Potámides (ríos)

Con respecto a las ninfas acuáticas –también conocidas como Efidríades– podemos mencionar a Maia (pareja de Zeus y madre de Hermes), a las náyades (generalmente ninfas del agua dulce), a Creneas (de las fuentes), Eleionomae (de los pantanos), Híades (de la lluvia), Limnades o Limnátides (de los lagos), Pegeas (de los ríos y manantiales), Nereidas –las hijas de Nereo, el Mar Mediterráneo– y, por último, las Oceánidas, hijas de Océano y Tetis, ninfas generalmente de aguas saladas.

Aspecto de las Nereidas

Las creencias de la Antigua Grecia acerca de las ninfas sobrevivieron en muchas partes del país durante el siglo XX, época en que se las conoció generalmente como nereidas, que en realidad constituyen una subcategoría de las ninfas acuáticas según la mitología clásica.

John Cuthbert Lawson escribe que probablemente no existe escondrijo o aldea en toda Grecia en donde el folclore femenino no tome precauciones contra los hurtos y la mala voluntad de las nereidas, mientras que muchos hombres todavía se solazan en describir una y otra vez las historias de la belleza, pasión y caprichos de estas jóvenes acuáticas.

Pero no sólo es cuestión de fe: en algunas aldeas se afirma que varias personas han visto nereidas; incluso hay acuerdos acerca de su maravilloso aspecto, así como de sus vestidos, entre los testigos de tales visiones fantásticas.

Generalmente se las describe como mujeres vestidas de blanco, cubiertas con guirnaldas de flores, con piernas no humanas sino dotadas de patas de cabra, de burro o de vaca. Tienen fama de ser tan hermosas que, para elogiar los ojos o el cabello de una mujer bonita, se ha acuñado la frase popular que utiliza una comparación: “tan bella como una nereida”.

También se les atribuye la capacidad de moverse sigilosamente en el aire o en el agua, de ser escurridizas y atravesar pequeños agujeros. No son inmortales pero son diez veces más longevas que cualquier ser humano y se dice que conservan su belleza hasta la muerte.

Entre sus costumbres, tienden a frecuentar las áreas distantes de las actividades del hombre, pero suelen ser encontradas por los viajeros solitarios fuera de su aldea, donde su música puede ser oída. Entonces, los viajeros solían espiar sus danzas o sus baños en las corrientes o lagos.

Pero tales encuentros con las nereidas podían resultar peligrosos y acarrear la mudez, la locura o accidentes mortales a los seres humanos.

Antiguamente, cuando los padres creían que sus hijos habían sido fatalmente atacados por una nereida le rezaban a San Artemidos o Santa Úrsula, las manifestaciones cristianas de la diosa cazadora Artemisa.

Otras

Epimélides o ninfas protectoras de las ovejas
Trías o ninfas poéticas de la miel
Uranias o ninfas celestes
Otra clasificación de las ninfas se relaciona con las tribus o razas a las que pertenecen, por ejemplo, bajo esta clasificación de ninfas podemos encontrar a Cirene (hija de Hipseo y la ninfa Clidánope) en cuyo honor se fundó la Ciudad de Cirene.

Finalmente nos queda mencionar otras ninfas conocidas como las Musas, las Lampadas (del Inframundo) o las Pléyades, hijas de Atlas y las constelaciones.


El hecho es que todos estos nombres concuerdan con el sustantivo “nympha”. Todas y cada una de ellas las encontramos representadas como novias y esposas, no sólo de sátiros, sino también de los dioses mayores y también de hombres mortales.


Connotaciones sexuales

Debido a la representación de las ninfas mitológicas como mujeres que mantienen relaciones con hombres y mujeres a voluntad, el término se aplica a menudo a quienes presentan una conducta parecida.

El término «ninfomanía» fue creado por la psicología moderna para aludir al «deseo de mantener relaciones sexuales a un nivel lo suficientemente alto como para considerarse clínicamente relevante». Debido al uso generalizado del término por parte de profanos y a los estereotipos asociados a él, los profesionales prefieren actualmente el término «hipersexualidad», que además puede aplicarse tanto a hombres como a mujeres.
La palabra «nínfula» se usa para aludir a una muchacha sexualmente precoz. Este término fue popularizado por la novela Lolita de Vladimir Nabokov. El protagonista, Humbert Humbert, usa la palabra incontables veces, normalmente en alusión a Lolita.



Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ninfa
http://www.educared.net/concurso2001/793/definicion.htm
http://lascosasquenuncaexistieron.com/Articulos/83/ninfas

2 comentarios:

  1. creo qu tu blog esta super increible....!!!! me fasina todo lo que tiene que ver con seres miti¡ologicos... publica mas imagenes xfa... besitosss...1!!

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  2. Muchas gracias, seguiré con el :)

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